
El bienestar de los animales empieza por disponer de un hábitat adecuado que permita expresar (dentro de las limitaciones propias de un sistema de explotación intensivo) los comportamientos naturales, que proporcione seguridad y confianza (por ejemplo, suelos no deslizantes), que no limite el acceso al comedero, al bebedero o a la zona de descanso (evitar pasillos ciegos y/o estrechos), que no exacerbe las diferencias jerárquicas en el rebaño en forma de agresiones, etc. (Figura 1).
El alojamiento debe proporcionar un espacio de descanso suficiente, evitando excesiva densidad de animales que, a corto plazo, derivan en camas sucias, patologías mamarias, malas condiciones ambientales, estatus sanitario deprimido, etc. En este sentido, cuando se eligen los cubículos como sistema para la zona de reposo, es crucial un correcto diseño de los mismos si se quiere que cumplan su auténtica función, cual es proporcionar un confortable espacio individual de descanso a la vaca.
El alojamiento debe proporcionar un espacio de descanso suficiente, evitando excesiva densidad de animales que, a corto plazo, derivan en camas sucias, patologías mamarias, malas condiciones ambientales, estatus sanitario deprimido, etc. En este sentido, cuando se eligen los cubículos como sistema para la zona de reposo, es crucial un correcto diseño de los mismos si se quiere que cumplan su auténtica función, cual es proporcionar un confortable espacio individual de descanso a la vaca.
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